Mitos del Omaha Poker

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Quizás por no ser tan popular como el Texas Hold’em, hay varios mitos acerca del Omaha Poker que, ciertamente, no tienen mayor fundamento.

Uno de estos mitos es que el Omaha Poker es complicado. Más allá de que todas las variantes del poker tienen algo de complejidad, el Omaha no es ni mucho menos más complicado que el Hold’em. En Omaha difícilmente jugaremos heads-up, por ejemplo, ya que muy generalmente hay varios jugadores en el bote. Además, tenemos más posibilidades de armar juego desde el flop, teniendo en cuenta que en Omaha gana tanto la mano más alta como la más baja.

Otro mito frecuente es que todas las manos iniciales en Omaha tienen un valor similar. Esta creencia se debe a que la relación entre manos no es la misma que en Texas Hold’em. Por ejemplo, la relación entre un par de ases y un A7 no es la misma en Omaha que en Hold’em. Cualquier mano razonablemente buena puede ganar en Omaha, pero esto no significa que no existan algunas manos iniciales mejores que otras.

Muchas veces encontraremos como consejo para Omaha no subir la apuesta antes del flop. Sin embargo, es todo lo contrario: un concepto básico de Omaha es tratar de aumentar nuestro stack todo lo que podamos antes del flop, para lo cual deberemos explotar al máximo nuestra mano inicial. Muchos jugadores cometen grandes errores en Omaha al jugar sus manos iniciales, y esas son las situaciones que debemos aprovechar. La verdad es que el éxito que tengamos en Omaha se basará, principalmente, en cómo juguemos nuestra mano inicial. Por eso debemos apostar agresivamente pre-flop.

Si tenemos esto en cuenta, la conjunción de dos mitos como los anteriores (las manos iniciales son todas del mismo valor + no subir pre-flop), constituyen el mayor de los errores que se pueden cometer en este juego.

Obviamente, quien juegue de ese modo fracasará. Y seguirá pensando que el Omaha Poker es un juego demasiado complicado.