Slowplay: nunca con buenas manos

Uno de los errores que vemos con más frecuencia en el poker, incluso en jugadores experimentados, es el de hacer Slow-play con buenas manos. Muchos de estos jugadores apuestan agresivamente con manos débiles, pero hacen slow-play con manos buenas. Esta conducta, si se torna habitual, puede tener efectos muy negativos en nuestro juego. Por eso hay algunas pautas con las que trataremos de explicar por qué debemos evitar el slow-play.

Si siempre hacemos una apuesta de continuación con manos marginales, y hacemos slow-play con las buenas, no tendremos cómo proteger las manos marginales. A la vez, permitimos que nuestros rivales anticipen nuestro juego.

Si no subimos la apuesta con buenas manos, no estamos ayudando a aumentar el bote. Si aumentamos el pozo en forma temprana, estaremos incentivando a nuestros oponentes a subir también sus apuestas, con el afán de llevárselo.

En el turn o en el river puede aparecer alguna carta que destruya nuestro juego. Si tenemos una muy buena mano en el flop, es probable que las cartas en la mesa estén coordinadas, es decir, relacionadas entre sí. Esto significa 2 cosas: la primera, que es probable que nuestros oponentes también cuenten con buenas manos e intenten igualar nuestras apuestas en el turn y el river, o abandonen la mano llegadas esas ronda, por no poder completar sus proyectos; la segunda, que tendremos pocas probabilidades en el turn y el river de conseguir buenas cartas: las odds del turn y el river serán de alrededor del 15% en cada una de ellas.

Así como no se recomienda el slow-play en los escenarios mencionados, también hay ocasiones donde hacer slow-play sería nuestra mejor estrategia de poker.

El slow-play es ideal si tenemos un jugador muy agresivo a nuestra izquierda, que estamos seguros apostará. Debemos dejar que apueste sin apresurarnos a hacerlo nosotros.

También es bueno el slow-play cuando el juego es muy tight y suponemos que ninguno de nuestros oponentes igualará una apuesta (en este caso incluso es recomendable cambiar de juego).

Incluso podemos hacer un check-raise cuando suponemos que alguien igualará nuestra apuesta, o re-subirá nuestra subida o la de algún jugador anterior. Si subimos, obligamos al resto a, por lo menos, igualar nuestra apuesta o abandonar.

En resumen, hacer slow-play con una buena mano es casi siempre una mala idea. Nuestros oponentes pueden identificar un patrón en nuestro juego, y desprotegemos nuestras manos marginales si siempre hacemos apuestas de continuación. Si bien podemos hacer slow-play en determinadas ocasiones, nuestra estrategia de poker con buenas manos debería ser, siempre, apostar.